Argentina tiene otra oportunidad.
Debe iniciar un camino nuevo y revertir muchas conductas.
En el campo de las relaciones culturales es necesario modificar
las estrategias centradas en el pedido permanente al exterior
y empezar a ofrecer algo propio.
El siglo XX estuvo plagado de momentos difíciles.
Dictaduras y represión, catástrofes económicas
y degradación educativa. Sin embargo, hubo distintas
formas de resistencia. En plena Depresión del Treinta,
Victoria Ocampo supo armar un proyecto con el propósito
de insertar a la Argentina en el mundo. El modelo de invitar
intelectuales, tanto a su casa como a las páginas
de su revista, inició una tradición que es
necesario recuperar. Las exigencias de la globalización
deben servir para reconfigurar las estrategias de tráfico
centro/periferia y así lograr estímulos y
crecimientos mutuos.
Pese a la debacle económico-financiera de principios
del siglo XXI, Buenos Aires ha preservado un medio creativo
que permite el desarrollo de proyectos y el surgimiento
de iniciativas atrayentes en la cultura. El propósito
de la Fundación Palenque Rugendas es promover la
marca cultural argentina, dadas las condiciones actuales,
adecuadas para incentivar el intercambio con el exterior
y crear un espacio de diálogo permanente.
La cultura es la matriz de toda comunidad político-económica.
Pero durante los períodos de supuesta bonanza, nuestro
país parece dejarla de lado. Ha sido necesario que
la crisis castigara nuestra vida cotidiana para que recurriésemos
a esa fuente siempre disponible de productividad. Ahora
es tiempo de crecimiento. Aprovechemos lo aprendido en los
momentos de dificultades.
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